
Cuando creemos que estamos solos,
Dios nos extiende su mano para demostrarnos que estamos equivocados
pero tristemente seguimos mirando sin mirar,
sintiendo sin sentir, nos hemos vuelto fanáticos de lo que vemos
e incrédulos sobre lo que no lo vemos,
el corazón también habla pero pocas veces es escuchado,
a lo largo de mi corta vida en este mundo,
he sufrido muchas decepciones,
he tenido que exorcizar fantasmas del ayer para poder avanzar
siempre hacia delante.
Me han rescatado muchas veces y
hundido otras tantas,
y aun cuando creí que no había solución,
Dios me demuestra lo contrario,
aun tengo muchas heridas que no logran sanar como muchos de ustedes,
productos de un hogar disfuncional o como producto de
malas decisiones tomadas en el ayer,
pero aun para todo eso encontramos solución,
si miramos hacia nuestro alrededor, no estamos solos.
La verdadera soledad es cuando nos alejamos de nosotros mismos,
porque claro está Dios está siempre a nuestro lado, solo
si dejamos de creer y confiar en nosotros mismos,
es ahí cuando muy probablemente
nos sintamos devastados "sin razón aparente"
Pero créanme que SIEMPRE HAY UNA SALIDA,
es solo cuestión de
mirar al Gran Faro del Señor,
No hay nubes tan densas,
ni noche tan oscura,
ni vientos tan impetuosos,
ni marinero tan perdido
que la luz de Cristo
no los pueda guiar al camino de salvación,
al camino de la felicidad.
Este es mi secreto, descifra la frase clave :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario